Desmembramiento poético

·

·

Me desperté sin un pie.

Traté de no darle importancia, pese a las dificultades. Poco a poco, a lo largo del día, se me cayó el otro.

“Desmembramiento poético” es el mal que me aqueja.

Comencé a arrastrarme dejando atrás una de mis piernas, luego la otra. Llegué angustiado hasta la base de mi escritorio. Estirándome busqué encima papel y pluma. Sí había “qué alivio” pensé mientras una de mis manos se desprendía.

Con la mano que me quedaba escribí temblando: “Si los libros son un campo, con flores como poemas ¿Quién soy yo? No más que un aficionado botánico que intenta hacer su mejor selección. No más que un artesano amateur que sacrifica sus horas por satisfacer tus oídos.”

Lentamente mis extremidades se unieron de nuevo a mi cuerpo. Qué peligroso es olvidar mis dosis diarias de poesía.


Mantente al día

Si no quieres perderte ninguna de las historias que aquí se publican, síguenos.

Canal de WhatsApp